Presenta la videoinstalación "Frontera Doméstica" en el marco de la exposición Killing Narcissus.

En la pieza, se percibe una noción de rebeldía frente a lo impuesto. El artista reivindica con su propio cuerpo un espacio propio, propone una ruptura, un rebasamiento físico y simbólico de una frontera erigida por una normatividad legal. Con esta acción se plantea volver a unificar y rehacer un territorio familiar intervenido, dividido y socialmente erosionado.