(Lyon, 1998) es un personaje inventado en 1998 en una serie de happenings, una suerte de Smiley triunfal auto-satisfecho y grotesco a la vez. Detrás de esa máscara de Playmobil, de su hiper-artificialidad con connotación infantil pero poco inocente, subyacen referencias que evocan los juegos de nuestros primeros años, gadgets, despreocupación y bricolage pseudo-científico. Los universos del Gentil Garçon parecen familiares, a priori tranquilizantes, con la intención de luego desestabilizar, reciclando códigos y clichés socio-culturales como la infancia, el ocio, el consumo o los mass-media. Su obra, multidisciplinar y muy atenta al proceso, desarrolla aventuras paralelas que con cierto desencanto posmoderno, apuestan por una escapada subversiva en el imaginario y reafirman la calidad política de un existencialismo poético.