Formado en disciplinas como la moda o la arquitectura, las imágenes de Denver (Buenos Aires, 1975) suponen una mirada satírica en torno a la estética de la sociedad de consumo y la artificialidad de sus fundamentos. Sus collages digitales, ácidos y coloristas, transportan a escenarios surrealistas de hedonismo y sofisticación, habitados por iconos mediáticos y productos de consumo, a los que relee, descontextualiza y reasigna para proyectar fantasías personales y colectivas. Sus obras derivan de la agresión propia de la estratagema capitalista, pero devienen a través suyo en verdaderos paraísos de armonía entre lo natural y el artificio, entre las funciones vitales básicas y las falsas necesidades creadas y entre humanismo actual y sarcástica barbarie.